La diabetes es una enfermedad crónica que hasta hoy no tiene cura y que requiere de un tratamiento médico para evitar posibles complicaciones, tanto a corto como a largo plazo.
La educación del paciente es básica: saber qué comer, tomar alcohol moderadamente, hacer ejercicio, controlar sus niveles de glucosa. Éstas y otras medidas son básicas para prevenir casos en los que la enfermedad afecte o ponga en riesgo la vida de quien la padece.
Además, dado el riesgo de tener complicaciones que implican las enfermedades cardiovasculares, estos cambios en el estilo de vida de las personas deben incluir monitoreos constantes de la presión arterial y los niveles de colesterol, así como la prevención de heridas que puedan infectarse.
Muchos tratamientos para la diabetes tipo 1 incluyen el uso de insulina NPH o sintéticos análogos como Humalog o Novolog Apidra), así como el uso periódico de lancetas de sangre para perforar la piel (normalmente de un dedo) a fin de extraer una muestra que permita medir los niveles de azúcar.
Cura
Hasta hoy, no hay cura para este tipo de diabetes. Esto, debido a que se desarrolla como consecuencia de una falla con el páncreas y las células beta; en algunos casos, el trasplante de este órgano ha resultado exitoso para detener la enfermedad al ayudar al organismo a funcionar sin necesidad de ciertas dosis de insulina. Sin embargo, existe el riesgo de que el cuerpo tenga una reacción autoinmune y complique el proceso de asimilación del órgano, exponiendo al paciente a un gran riesgo.
la diabetes tipo 2 no tiene cura definitiva, aunque recientemente se ha demostrado que un tipo de cirugía de bypass gástrica puede normalizar los niveles de glucosa en la sangre entre un 80 y un 100% de los pacientes. Además, esta cirugía tiene la ventaja adicional de reducir la tasa de mortalidad por todas las causas relacionadas con obesidad.
