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Cuesta de Enero: depresión, angustia y ansiedad. Las mejores maneras de combatirlas

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Después de que pasó la diversión y la euforia de las fiestas decembrinas, se incrementan hasta en un 30% las consultas que conciernen a la salud mental, según cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Esto, debido a que llega la hora de pagar impuestos, mensualidades de lo comprado en diciembre, deudas y también el volver a la rutina, los amigos y familiares que estuvieron con nosotros regresan a sus hogares. La fiesta terminó y llega la llamada “cuesta de enero”.

De acuerdo con el IMSS, las personas deben cuidar su salud emocional en esta época, toda vez que, la “cuesta de enero”, puede generar angustia y depresión, entre otros padecimientos psicológicos. Mismos que, poco a poco, se traducen en otro tipo de síntomas como jaquecas, trastornos gástricos o hipocondría. El ausentismo al trabajo aparece y, de no ser atendido a tiempo, los riesgos de suicidio son reales y se potencializan.

El doctor Sergio Arturo Escobedo Návar, psiquiatra adscrito al IMSS y egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, argumenta que hay que entender que la gente, a lo largo de todo el año, tiene poca capacidad de obtener una gratificación, casi no cuenta con estímulos, como el aguinaldo o los bonos laborales, los vales de despensa o la paga en la caja de ahorros, y es por ello que en diciembre le da rienda suelta a sus impulsos y, por consiguiente, enero representa el tiempo para darse cuenta de la realidad, de que “cuesta” enfrentarla otra vez.

Se recomienda planificar y priorizar los gastos de todo el año, para evitar alargar los efectos psicológicos de enero al resto de los meses.

Y agrega que, la gente vive con mucha tensión ante la amenaza de la cobranza y que en realidad no puedan pagar lo consumido durante las fiestas. Aunado a esto, el vacío natural que deja el fin de la época, puede repercutir fuertemente en la salud emocional de la persona.

Si las deudas son lo que causan ansiedad, el psicólogo José Antonio Miranda, recomienda planificar y priorizar los gastos de todo el año, por lo menos los básicos, para evitar alargar los efectos psicológicos de enero al resto de los meses. Y, subraya, además de la planificación económica, se necesita realizar una planificación emocional, donde se establezcan propósitos de acuerdo con la personalidad, pequeños y a corto plazo, que se conviertan en más grandes en un mediano y largo plazo, y que vayan desde la salud física, decidiéndose por hacer ejercicio que sea divertido y afín a los gustos y preferencias de cada quien, y también establecer qué cambios de la personalidad quiere lograr, como ser más tolerante o paciente, entusiasta o positivo, etcétera.

Quitar la atención constante y obsesiva de las cuentas por pagar y concentrarse en otras metas puede ayudar significativamente.

En caso de que los síntomas no desaparezcan y por el contrario se incremente la angustia, ansiedad y la pérdida de interés por la vida, la posibilidad de caer en depresión profunda a raíz de la “cuesta de enero” es alta, por lo que diversos especialistas recomiendan acudir a asesoría psicológica y/o psiquiátrica, donde el doctor podrá recomendar, tras diagnóstico previo, algún método para minar los síntomas y la enfermedad en sí. Este podría ir desde terapia psicológica o de ser necesario la ingesta de  antidepresivos y/o ansiolíticos.

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