Siempre hay un riesgo de lesión del ejercicio, en particular de la actividad extenuante que pone una presión excesiva sobre las articulaciones y los músculos. Si deseas empezar a hacer ejercicio, pero bien no lo has hecho antes, o no te has ejercido durante mucho tiempo, debes hablar con tu médico acerca de tu estado físico antes de iniciar cualquier tipo de programa de ejercicio. Esto es particularmente importante si:
* Eres mayor de 35 y eres fumador.
* Tienes diabetes, o estás en riesgo de sufrir enfermedades del corazón.
* Tienes más de 40 y eras inactivo.
* Tienes presión arterial alta.
* Tienes dolores en el pecho o cualquier grave molestia cuando haces ejercicio.
* Tienes el colesterol alto.
* Tienes dificultad para respirar durante el ejercicio suave, como en el ejercicio de las actividades diarias.
LA PREVENCIÓN DE LAS LESIONES
Incluso los más experimentados en aptitud física pueden sufrir heridas mediante el ejercicio. Sin embargo, el riesgo de lesiones se pueden reducir considerablemente mediante la adopción de algunas sencillas precauciones. Prueba siguiendo los pasos que se indican a continuación para garantizar la seguridad del ejercicio.
REALIZA CALENTAMIENTO
El calentamiento antes del ejercicio vigoroso es muy importante. Ya que bombea la sangre a los músculos, lo que los hace más sensibles y reduce el riesgo de tirones. Para evitar lesiones, sólo debes estirar los músculos cuando están calientes. Asegúrate de que pasas por lo menos cinco a diez minutos haciendo un poco de ejercicio aeróbico ligero a moderado, como correr o bicicleta antes de comenzar a realizar tu entrenamiento. Así como de obtener el aumento de tu ritmo cardíaco y la sangre que circula por tu cuerpo, que se calienten los músculos y prepararse para el ejercicio más vigoroso.
También es importante que te calientes después de hacer ejercicio. Como calentamiento, pasa al menos cinco a diez minutos después de tu entrenamiento y practica ejercicios suaves hasta que tu ritmo cardíaco vuelva a la normalidad.
TRATA DE NO EXAGERAR
Tu cuerpo tiene que adaptarse gradualmente al ejercicio, en particular, tus músculos y articulaciones. Empieza despacio, antes de la progresiva consolidación de la duración y la intensidad de tus sesiones de ejercicio, y la frecuencia. Se recomienda que los adultos deben hacer al menos 30 minutos de ejercicio moderado (lo suficiente para que se caliente y un le falte un poco de aliento) cinco veces a la semana. Si eres obeso, debes hacer 45-60 minutos de actividad moderada al menos cinco veces a la semana. Se te recomendó no hacer todo de una vez y, si eres nuevo en el ejercicio, debes trabajar hasta el nivel recomendado gradualmente.
ASEGÚRATE DE QUE TU TÉCNICA ES CORRECTA
Muchas lesiones son causadas por la repetición de un ejercicio en la técnica incorrecta. Hacer las cosas incorrectamente puede poner una sobrecarga en tus músculos y articulaciones. Si haces ejercicio en un gimnasio o clase de fitness, siempre consulta a tu entrenador que tu técnica es segura y correcta. Cuando te inscribas en un gimnasio, siempre debes tener una inducción para asegurarte de que sabes cómo utilizar todo el equipo con seguridad y correctamente.
USA EL EQUIPO
Los calzados pobres o la ropa puede interferir con el ejercicio y causa considerables molestias e incluso dolor. Si tu ejercicio implica el impacto (como correr y saltar), se necesita calzado que apoye tus pies y tobillos, y cojines de choque. El vestido y el calzado que no se ajusta correctamente puede ser tan malo como la insuficiencia de equipo, así que asegúrate de que todo es del tamaño correcto.
HERIDAS
Si te lesionas a través del ejercicio, nunca caigas en la tentación de ignorar el dolor y seguir ejerciendo. Esto puede a su vez ocasionar una lesión menor como una tensión muscular, en una condición de larga duración que es mucho más difícil de tratar. Siempre consulta a tu médico si crees que te has perjudicado a ti mismo. Si tu lesión es menor, puede que sólo necesites descansar la zona afectada. En caso contrario, tu médico de cabecera puede remitirte a un terapeuta que te puede dar tratamiento especializado. Si vas directamente a un terapeuta sin ver a tu médico de cabecera, siempre comprueba que es un médico regulado que esté calificado para tratar tu problema en particular.
