Los virus que pueden provocar bronquiolitis son muy comunes y se propagan fácilmente, por lo que la prevención de la enfermedad en conjunto, no es posible. Sin embargo, puedes tomar medidas para reducir las posibilidades de que tu hijo contraiga el virus. Si tu hijo ya tiene bronquiolitis, sigue estos pasos, te ayudarán a evitar que el virus se propague:
- Cubre su nariz y boca al toser o estornudar.
- Utiliza pañuelos desechables y deposítalos en la basura tan pronto como se han utilizado.
- Lava tus manos y las manos de tu hijo con frecuencia, especialmente después de tocarse la nariz o la boca o después de comer.
- Pide a cualquier persona que tenga contacto con tu hijo, que se lave las manos primero.
- Lava y seca los utensilios para comer después de su uso y separa los que él o ella utilice.
- Lava o limpia los juguetes y las superficies con frecuencia.
- Evita salir de viaje y del país si tu hijo está infectado hasta que sus síntomas hayan mejorado (esto es que se alimente normalmente y no tenga ninguna dificultad para respirar).
- * Procura mantener a bebés recién nacidos lejos de personas con resfriados o gripe, en particular durante los dos primeros meses de vida o si han nacido prematuramente (antes de la semana 37 del embarazo).
Niños en Alto Riesgo
En algunos casos, es posible que un niño con un alto riesgo de desarrollar bronquiolitis severa, deba recibir inyecciones mensuales de anticuerpos. Las inyecciones pueden ayudar a limitar la gravedad de la afección si el niño se contagia.
Niños considerados con alto riesgo de contagio son quienes:
- Nacieron prematuramente
- Nacieron con una condición pulmonar o del corazón
- Tienen una deficiencia inmunológica
Tu médico de cabecera te puede dar más información y asesoría si es que tu niño está en alto riesgo.
