Hablar con tus padres u otros adultos 4

Plantear cuestiones delicadas puede parecer difícil, pero a veces los padres conocen más a sus hijos de lo que éstos creen. Y aquellos adolescentes que hayan sentado las bases de unos buenos hábitos de comunicación con sus padres lo tendrán más fácil a la hora de hablar con ellos sobre temas delicados. He aquí algunas estrategias para plantear una cuestión delicada a tus padres o (o a cualquier otro adulto):


  • Planifica lo que quieres decir con antelación. Reflexionar sobre lo que te preocupa antes de iniciar la conversación o anotar las ideas principales te ayudará a llevar mejor la conversación. Anota las tres cosas más importantes que quieres que sepan tus padres (muchos adultos utilizan esta técnica: es una buena forma de establecer prioridades y focalizar la conversación en lo más importante). También puede irte bien pensar en cómo podrían reaccionar tus padres y reflexionar sobre qué podrías responderles tú.
  • Indícales con claridad que hay algo sobre lo que te gustaría hablar. Para asegurarte de que te van a dedicar toda su atención, utiliza un lenguaje directo. Diles: "Tengo que hablarles sobre algo importante" en vez de: "Cuando tengan un momento, me gustaría hablar con ustedes". Por descontado, si el tema sobre el que necesitas hablar es urgente, deberás tratarlo lo antes posible. Prepáralos antes de la conversación diciéndoles que necesitas que presten atención a un tema urgente.
  • Elige un buen momento para hablar. Intenta iniciar la conversación cuando sepas que están poco ocupados y pueden concentrarse en la conversación. Hasta puedes pedirles que se reserven una hora para hablar cuando les vaya bien a fin de asegurarte de que te dedicarán toda su atención.
  • Escríbelo. Algunas personas encuentran más fácil escribir sus ideas en forma de carta. Deja que tus padres lean la carta y después mantén con ellos la conversación.

HABLAR CON OTROS ADULTOS

Por muy buena relación que tengas con tus padres, habrá veces en que te sentirás más cómodo confiando algo o pidiendo ayuda a otros adultos. Si no te apetece hablar con tus padres sobre algún tema en concreto (como el sexo), si consideras que uno de tus padres te está maltratando o simplemente preferirías hablar con otra persona, siempre hay otras posibilidades. La mayoría de los adultos sabrán mantener la confidencialidad de la conversación, a menos que teman que tu salud o tu bienestar puedan estar en peligro.

Si tienes algún problema con tus amigos, algún miembro del personal de tu centro de estudios, un profesor o tus padres, considera la posibilidad de hablar con el psicólogo escolar. Estos profesionales están especialmente formados para hablar sobre cuestiones privadas y para proporcionar ayuda y apoyo en ese tipo de situaciones. El psicólogo escolar también te puede recomendar algún psicoterapeuta especializado en adolescentes en el caso de que lo considere oportuno.

Para temas médicos y preguntas relacionadas con el sexo, intenta hablar con el personal de enfermería de tu centro de estudios, tu profesor de educación sanitaria, tú médico de cabecera, un médico especializado en adolescentes o un ginecólogo.

Otros miembros de la familia, como un tío o una tía o un hermano mayor, pueden proporcionarte consejos y apoyo cuando los necesites. Los padres de un buen amigo también te pueden ayudar. (Incluso pueden aminorar los miedos de tus padres sobre algunas cuestiones - como salir con chicos o chicas, asistir a fiestas con otros chicos de tu edad o quedarte a dormir en casa de un amigo común.)

Si perteneces a una congregación, sinagoga u otro grupo religioso, tu consejero espiritual o jefe de grupo también te puede proporcionar apoyo y consejo. O, si practicas alguna actividad extraescolar, como algún deporte o el teatro y te sientes suficientemente cerca del entrenador o monitor, puedes pedirle consejo sobre cuestiones más personales.

Aunque es posible que prefieras hablar sobre ciertos temas con tus amigos, algunas veces es necesario hablar con los padres u otros adultos. Si consideras que tu salud física o mental está en peligro, es importante que hables con un adulto de confianza. Y, si estás muy preocupado por un amigo, no temas causarle problemas. Esperar el "momento adecuado" podría ser demasiado tarde para alguien que quiere suicidarse, tiene un trastorno de la conducta alimentaria o está siendo objeto de malos tratos. Un adulto probablemente tendrá más experiencia sobre este tipo de temas y podrá contactar con la persona adecuada o saber dónde pedir ayuda.

Ahora comunicarte con tus padres puede parecerte difícil, pero lo más probable es que te resulte más fácil con el tiempo. Superada esta etapa de crecimiento, lo más probable es que te vuelvas a sentir cerca de tus padres y que te comuniques con ellos a un nuevo nivel.


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