La epilepsia puede ser difícil de diagnosticar porque hay muchas otras condiciones que pueden causar convulsiones, como la migraña o los ataques de pánico.
Si se ha sufrido de una convulsión, es necesario consultar al médico para que confirme un diagnóstico de epilepsia o de lo que sea que esté causando el malestar.
El especialista debe saber todo acerca de los síntomas asociados; es importante proporcionar tanta información como sea posible, de modo que el diagnóstico y el tratamiento sean los adecuados.
Existen otras pruebas que pueden ayudar a confirmar el diagnóstico de epilepsia, así como a descartar la presencia de otras condiciones médicas. Las dos más comunes son:
Encefalograma
Esta prueba mide la actividad eléctrica del cerebro a través de electrodos que se colocan en el cuero cabelludo. Durante la prueba se pide al paciente que respire profundamente o cierre los ojos, pues estas acciones pueden revelar actividad cerebral inusual asociada con la epilepsia.
Resonancia Magnética de Exploración
Una exploración de este tipo ayuda a detectar las posibles causas de la epilepsia, como defectos en la estructura del cerebro o la presencia de un tumor cerebral.
